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Mi querido y buen amigo Valentino, no puedo llamarte de otra forma porque fuiste un amigo incondicional, compañero de todo momento, en ti anidaban grandes cualidades: paciencia, perseverancia, inteligencia, fidelidad y bondad por demás, a pesar de pertenecer a la mal llamada raza “animal” fuiste más “humano” que ciertos humanos que he conocido, recuerdo como si fuera ayer el día en que llegaste a nuestra casa, como a todo pequeño hubo que enseñarte todo... ¡cuantas travesuras y a la vez cuantas anécdotas!..¡si la alfombra hablara...y cuantos zapatos inutilizados!...recuerdo tus cumpleaños graciosamente festejados, las vacaciones en la playa en los que junto a nosotros el mar disfrutaste, lo feliz que te ponías cuando veías en nuestra mano la correa, sinónimo de paseos...¡ Vale, cuantos recuerdos nos dejaste! y cuanto aprendimos de tu noble raza ...
Te fuiste silenciosamente una mañana de abril, agotado de luchar inútilmente, con un veneno que una mano anónima puso en algún lugar, fue imposible quitarlo de tu organismo y partiste...desde entonces hay un halo de tristeza a nuestro alrededor, al llegar a casa, el silencio insoportable que en ella reina, hace que la pena se acentúe más y más, nos parece verte esperando nuestro regreso, el reencuentro con ladridos de felicidad, tus pasos por la casa, los paseos... mi mano extraña el contacto de tu piel suave...tu seguramente extrañarás mi mano acariciando tu pecho blanco, esa caricia que tanto te gustaba!...los niños del barrio al regresar del colegio...ya no te verán en el jardín y tu balde amarillo siempre lleno de agua fresca es el único que nos espera... ¿Sabes Valentino?.. Les escribí una carta a los veterinarios que trataron por todas las maneras posibles de salvarte la vida, ellos te amaban y también saben que sentiste un cariño especial por ellos, les di las gracias en tu nombre, como sé que lo hubieras hecho tu si hablaras o escribieras, quiero que sepas que los vi muy tristes...hasta vi lágrimas en sus ojos por ti, te hiciste querer tanto que te van a extrañar horrores, les llevaré una foto tuya que quedará de recuerdo por siempre en la veterinaria para que te tengan presente en todo momento...
También quiero contarte algo... y no te pongas celoso, oí decir por ahí que nunca hay que dejar una “cucha vacía”, por eso te cuento que tal vez un día venga a casa otro cachorrito, así como un día viniste tu, un cachorrito a quien poder darle cariño como el que recibiste ...ese cariño que quedó huérfano cuando te fuiste, alguien que no te reemplazará en absoluto porque eres único e irremplazable y permanecerás por siempre acurrucadito en un rinconcito... muy dentro de nuestros corazones, aunque en realidad estés paseando por la policromía de un arco iris imaginario.
Por último, algo muy especial, quiero darte las Gracias por los años de felicidad que nos diste, Gracias por haber sido ese ser adorable, por habernos dado tantas alegrías en tan corto tiempo como lo fueron estos seis años en los que estuviste a nuestro lado, ¡Gracias Valentino!.. tal vez un día te encuentre por los laberintos del cielo y cuando sientas el tintineo de la correa me reconozcas y vengas hacia mí corriendo con esas orejotas al viento...y moviendo la cola contento, pidiéndome a tu manera que te lleve de paseo...Seguramente nos volveremos a encontrar, no nos extrañes porque cada día que pase faltará menos para el reencuentro...¡hasta entonces amigote querido!..

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