(Cuento corto de Navidad)

 

Luisito tenía ocho añitos recién cumplidos y muchos sueños por cumplir... carita morena, ojos de asombro, corazón de angel, en su inocencia vivía pidiéndo a Papá Noel una pelota de verdad, como la de los jugadores de fútbol...o esos autitos de carrera que parecian reales...como los que exhibía el niño rico del barrio y que a veces se los prestaba para jugar...pero él no entendía el porque nunca se hacian realidad sus pedidos...hasta llegó a pensar que  PAPA NOEL no existiría nunca para él...El no entendía de crisis, de desempleo y bajos sueldos, en su inocencia ignoraba el sacrificio que hacia su padre para poder mantener a su familia, trabajando de lo que fuera con tal de aumentar el magro sueldo que recibía de su precario empleo...

Se acercaba Nochebuena y con ella sus renovadas esperanzas...tal vez este año como aprendí a escribir Papá Noel pueda leer mi cartita, pensó...y se dispuso escribir con esa , su letra redonda y apretada...

"Querido Papá Noel, solo te pido que esta vez como te escribo yo mi cartita, puedas traerme algo de lo que yo siempre soñe te pido  una pelota o esos autitos de carrera como los que tiene Dieguito vos sabes, algunos chicos malos dicen que vos no existis y eso pensé yo también porque nunca me traes lo que te pido, bueno voy a esperar ese día, besitos. Luisito"

Como todos los años al aproximarse Navidad en la plaza del pueblo se armaba el pesebre junto al gran pino que adornaba el Municipio, también llegaba el tan ansiado Papá Noel, los chiquilines se agrupaban para entregarles la cartita y recibir un beso del amoroso viejecito, Luisito, nervioso le entregó la cartitay como todos recibió el cálido beso....su corazón se resistía a pensar que otra vez vería frustradas sus ilusiones y con ansiedad esperó el día de Nochebuena.

Cuanta fue su sorpresa cuando esa noche al pié del modesto albolito de Navidad y junto al pesebre encontró dos paquetes con su nombre, nerviosamente rompió el papel y sus ojos no podian creer lo que veian, una pelota como la que él quería y los autitos!...corriendo fue a mostrale a sus padres y gritando decia,  vieron....PAPA NOEL EXISTE!!!!...

Lo que Luisito nunca sabría es que el PAPA NOEL que le dió ese cálido beso en la plaza, era su papá, que aceptó ese trabajo para poder cumplir el sueño de su hijo...

 

                                                 ROSENNA

 

 

 


                         

 

  

Ficciones y realidades