Labrador que trabajas la tierra...
que miras tus manos y a diario preguntas...
¿vale la pena tanto sacrificio?...
si apenas te alcanza
para darle de comer a tus hijos...
miras tus manos...
manos ajadas...
piel morena... endurecida... 
curtidas de sol... 
de tantos veranos..
o rojas de frío...
en crudos inviernos...
las mismas que labran, 
siembran y cosechan las mieses...
las que sólo conocen el tibio contacto
de una caricia de mujer...
o de manitos pequeñas de suave piel...
manos que se juntan en una plegaria
pidiendo a Dios que todo sea justo
y el mundo mejor...
que sólo saben de trabajo...
que en cada madrugada nacen...
aunque al morir el día...
mueran con él, 
mira tus manos...
limpias, honestas...
orgullate de ellas...
no te dejes vencer!!.








 











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